Renovación de Promesas Matrimoniales dela mano de Nuestra Señora Desatadora de Nudos
Todo empezó en mayo del 2025, en un retiro para los matrimonios del equipo de Embajadores Matrimoniales que ofreció el Padre Osvaldo Briones, SJS, en el que el Espíritu Santo nos inspiró la idea de hacer una Misa para renovar las Promesas Matrimoniales para hispanos por primera vez en la diócesis.
El objetivo sería que las parejas casadas por la Iglesia tuvieran ese tiempo de reflexionar sobre la importancia del Sacramento del Matrimonio, sin importar los años de casados; que pudieran recordar y renovar esas promesas hechas el día de su boda, a la misma vez dando gracias por su matrimonio y sus frutos.
Durante la Misa recibirían la bendición de Dios celebreda por nuestro Obispo Donald J. Hying, y las gracias necesarias para seguir adelante a pesar de los momentos difíciles, luchar por vivir el plan de Dios para el Matrimonio.
Al pensar en el título de este evento, con la confianza de la intercesión de nuestra Madre Santísima, decidimos invitarla a ser parte esencialde este proyecto, que fuera ella quien nos llevara de la mano para la gloria de su Hijo, por lo que elegimos la advocación de María Desatadora de Nudos.
Para la preparación de los matrimonios para este día tan especial, se pensó en un retiro que les ayudara a reflexionar sobre las promesas hechas el día de su boda.
Queríamos que las parejas recordaran lo que esas promesas significan y como vivirlas en el día a día, y recordar que Dios desde ese momento se comprometía con ellos a acompañarlos es esa aventura llamada “matrimonio”, es esa iglesia doméstica que formarían y, con ello, dar testimonio ante su comunidad del amor de Dios.
Una vez con la idea más clara, se le presentó al Obispo para su aprobación, a lo que él comentó que, “si los Sacerdotes renuevan sus promesas anualmente, los matrimonios también deberían hacerlo”.
Así que el Obispo nos dio su aprobación para empezar con la planeación y organización del evento.
Una vez con la aprobación, se buscó la fecha en que el Obispo estuviera disponible entre febrero y marzo, y su disponibilidad era el 14 de febrero.
Así que fue la providencia de Dios que nos permitió celebrarlo en el día del Amor y la Amistad.
Después, definimos las fechas de los retiros y, empezamos a trabajar con el equipo de comunicaciones de la diócesis, para la promoción del evento, la página web y el registro de los participantes, y muchos detalles más.
Debido a que desconocíamos el interés de los matrimonios para el evento, y por ser la primera vez que se llevaba a cabo, definimos una fecha límite para el registro y, un límite de parejas en base a la capacidad del oratorio de la diócesis.
Dos semanas antes del cierre del registro, llegamos al límite de 60 matrimonios registrados, pero el interés era mayor, lamentablemente no había más lugares disponibles.
Fue así, con la emoción por el interés de los matrimonios, que se empezaron con los preparativos de los detalles del evento, se organizaron los comités, en los que participaron matrimonios del grupo de Embajadores Matrimoniales y, del Encuentro Matrimonial Mundial de nuestra diócesis.
Finalmente llegó el gran día que todos esperábamos, todo estaba listo para recibir a los matrimonios y sus familias.
El oratorio se veía precioso con las flores y se podía respirar la emoción, los nervios, un ambiente de cordialidad, familiaridad, lleno de amor y de paz.
Así iniciamos la Misa con la procesión del Obispo Hying, junto con el Padre Briones y el Padre Jorge Miramontes, todo fue desarrollándose según lo planeado.
Todos atentos a las lecturas y al sermón del Obispo, quien, reconociendo el esfuerzo de las parejas presentes, hizo énfasis en la importancia de su matrimonio y, como él podía ver en ellos esa lucha por su matrimonio y su familia, además de enfatizar que ellos eran el testimonio del amor de Dios en nuestra sociedad.
Llegó el momento culmen del evento, cuando las parejas renovaban sus promesas matrimoniales y, recibían la bendición por parte del Obispo Hying.
Fue un momento muy hermoso y significativo para todos los que estábamos ahí, incluso para los jóvenes y los niños, que podían atestiguar y compartir ese momento junto con sus padres.
Antes de finalizar la Misa, no podría faltar la entrega de flores a nuestra Madre Santísima y la consagración.
Al final de la Misa, era una hermosa celebración de las familias y los sacerdotes, entre abrazos, felicitaciones y fotografías; sin duda un gran evento que marcó los corazones de los matrimonios y, sin duda, de los niños y jóvenes, dejando claro el mensaje de evangelización sobre la importancia del Matrimonio como Dios lo ha planeado y, dejando sembrada la semilla de este sacramento para los futuros matrimonios.
Karla Cárdenas es la coordinadora del Ministerio de Matrimonio y Familia para hispanos de la Diócesis de Madison.
