Santiago, Nuestra Señora del Pilar, y el Ministerio Hispano
Después de Pentecostés, Santiago el Grande viajó a España para evangelizar a las personas que vivían en los márgenes del Imperio Romano.
A pesar de sus mejores esfuerzos por compartir la alegría y el poder del Evangelio, muy pocos individuos se convirtieron al catolicismo.
Frustrado y abatido, Santiago estaba dispuesto a abandonar la misión y regresar a Israel, cuando la Santísima Virgen María se le apareció, de pie sobre una columna, en Zaragoza.
Ella lo animó a no perder el ánimo, sino a continuar con valentía su proclamación de Jesucristo, crucificado y resucitado, ante el pueblo.
Esta aparición es el único momento donde la Virgen María está bilocándose durante su vida terrenal.
Cuando se le apareció a Santiago, ella vivía cerca de Éfeso, ahora parte de Turquía.
En su conversación con Santiago, la Santísima Virgen habló sobre la importancia y las consecuencias de la conversión de España, y cómo, en los siglos futuros, la Península Ibérica sería la fuerza evangelizadora del mundo.
Este hecho muestra la importancia y el poder de que una persona sea fiel a Cristo y testifique de la verdad y el poder del Evangelio.
Como Santiago no se rindió ni volvió a casa, sus esfuerzos renovados por predicar el Evangelio después de que María le hablara dieron ahora grandes frutos, ya que España se volvió en un país fervientemente católico y, en los siglos siguientes, difundió esa fe al Nuevo Mundo.
El 12 de octubre, tradicionalmente celebrado como el Día de la Raza o Día de Cristobal Colón, es también el Memorial de Nuestra Señora del Pilar.
El verdadero pilar sobre el que se apoyaba la Santísima Virgen se conserva en la capilla de una magnífica basílica en Zaragoza, España.
He tenido el privilegio de celebrar Misa allí en dos ocasiones.
Así como las semillas del Evangelio dieron fruto en España a lo largo de los siglos, también el Ministerio Hispano en nuestra diócesis ha crecido y se ha expandido.
Con el liderazgo de Lorianne Aubut y Karla Cárdenas, la visión del Consejo Asesor Hispano, el trabajo y esfuerzo de nuestros sacerdotes y líderes laicos y la fidelidad de nuestro pueblo, la comunidad hispana está floreciendo en nuestras parroquias.
A través de encuentros, retiros, formación de liderazgo, Misas especiales y eventos devocionales, nuestra gente ha aumentado, tanto en número como en práctica de la fe.
Especialmente doy la bienvenida y me alegro mientras comenzamos los años de preparación hacia el 500º aniversario de las apariciones de Nuestra Señora de Guadalupe en 2031.
Este tiempo sagrado y especial es realmente una oportunidad para vivir nuestra fe en Jesús a través de María de forma más intensa y devota.
Así como Santiago encendió la llama del Evangelio en España, un fuego que se extendió por toda la tierra, así cada uno de nosotros ha recibido la gracia de ser testigo, discípulo, sembrador de la Palabra, de transmitir el conocimiento y el amor de la fe en Jesucristo a los demás.
Muchas gracias a todos los que viven heroica y hermosamente su fe católica. ¡Dios está haciendo maravillas entre nosotros!
