At Vatican Hackathon, students use their gifts to help others/ En Vhacks estudiantes usan sus dones para ayudar a los demás Print E-mail
Youth Column
Written by Maria-Pia Negro Chin - CNS   
Monday, Apr. 23, 2018 -- 12:00 AM

In March, 120 students gathered in Rome to use their talents in the first-ever Vatican Hackathon, a collaborative event that harnessed the technical skills and creativity of young people to address issues of social inclusion, interfaith dialogue and assistance for migrants and refugees.

"The focus on doing things that are not necessarily for profit but for social good is what's absolutely awesome about this event," said Moe Sunami, 19, a student at Harvey Mudd College in California.

A hackathon is a sprint-like "marathon of the mind" in which multidisciplinary teams of computer programmers, graphic designers, and project managers work for hours to create thoughtful solutions to problems. In the case of this hackathon, known as VHacks, students used technological innovation to overcome social barriers.

Event organizers and volunteers were inspired by Pope Francis' TED Talk last year, where he explained "why the only future worth building includes everyone." In addition to leveraging technology to help others, VHacks sought to "promote collaboration among youth leaders across diverse academic, ethnic, and religious backgrounds; and encourage values-based institutions to embrace technology to further their missions."

Jakub Florkiewicz, an MBA student at Harvard Business School who helped to organize VHacks, stressed that nearly half of the participants were women and that students represented 60 different universities in 28 countries. On-site mentors from places like Google, Salesforce and Microsoft provided support.

Collaboration, respect and trust were particularly important because most of the 24 teams were formed by participants meeting each other for the first time. During the 36-hour coding marathon, students brainstormed, used their diverse skills to develop a prototype and prepared a pitch to convince the judges of their application's positive impact.

After the hackathon and project presentations, a winning team from each category received $2,000 to be used as seed money for their projects. Later on, corporate sponsors would select some of the innovative ideas for further development.

The results were impressive.

The migrant and refugee category winners developed their app after meeting resilient refugees at a migrant center in Rome.

Georgetown University students realized that many landlords had negative views of refugees even if they were able to afford housing. They created Credit/Ability, which allows refugees to collate their history (employment, income, and payment history in their host country) to demonstrate their reliability, which would compute a "credibility score" that could lead to long-term housing.

It "might not be flashy but hopefully (it is) adopted by a faith-based institution or small NGO," said teammate Lucy Obus.

The winner of the social inclusion category was a mixed-university team that created Co-Unity, a web-based app that builds stronger ties with the homeless in each community by creating a local job board that can be accessed through computers kiosks in at-risk areas.

University of Calgary students won the interfaith dialogue category with Duo Collegare, a web platform aiming to go from dialogue to action. (Duo is an acronym for "do unto others.") The platform facilitated a way for people of every religion to sync with interfaith volunteer opportunities.

The students' spirit of collaboration and their drive to exchange their knowledge and talents at the service of society was inspiring. To me, it really brought home what Pope Francis said during his TED Talk about how creativity is linked to rediscovering the needs of others, and how the future is about encounter and solidarity.

Neil Gokhlay, whose team created a health care application for refugees that allow people on the move to have a medical history record that doctors at different refugee camps can access and update, told MIT that many students want to "keep the ball rolling" and continue their projects.

The students' goal was to create something that was "feasible, viable, and sustainable," which could better other people's lives, said Obus. Their efforts were on making a difference, and not just winning an event.

"We are really proud of (Credit/Ability) and excited by the potential it has," Obus told her university. "Our team is regrouping to think about how to leverage the prize money and interest from outside partners to build it into something real."

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En marzo, 120 estudiantes se reunieron en Roma para usar sus talentos en el primer Hackathon del Vaticano, un evento colaborativo que utilizó las habilidades técnicas de informática y la creatividad de los jóvenes para abordar temas de inclusión social, diálogo interreligioso y asistencia para migrantes y refugiados.

"El enfoque no es el de obtener ganancias sino en hacer cosas para el bien social -- lo que es absolutamente increíble de este evento", dijo Moe Sunami, de 19 años, una estudiante del Harvey Mudd College en California.

Un hackathon es una "maratón de la mente" en la que equipos multidisciplinarios de programadores informáticos, diseñadores gráficos, analistas de datos y emprendedores trabajan durante horas para solucionar problemas por medio del desarrollo colaborativo de software o apps. En el caso de este hackathon, conocido como VHacks, los estudiantes utilizaron la innovación tecnológica para superar barreras sociales.

Los organizadores y voluntarios del evento se inspiraron en la charla TED del papa Francisco del año pasado, donde él explicó "por qué el único futuro que vale la pena construir incluye a todos". Además de aprovechar la tecnología para ayudar a otras personas, VHacks buscó "promover la colaboración entre líderes juveniles de diversas realidades y antecedentes académicos, étnicos y religiosos; y alentar a las instituciones con valores a adoptar la tecnología para promover sus misiones".

Jakub Florkiewicz, un estudiante de Harvard Business School quien ayudó a organizar VHacks, destacó que casi la mitad de los participantes eran mujeres y que los estudiantes representaban 60 universidades y 28 países. Los mentores del evento que venían de empresas que incluían a Google, Salesforce y Microsoft proporcionaron asistencia.

La colaboración, el respeto y la confianza fueron particularmente importantes porque la mayoría de los 24 equipos estaban formados por participantes que se conocían por primera vez. Durante este maratónico evento de programación informática de 36 horas, los estudiantes intercambiaron ideas, usaron sus diversas habilidades para desarrollar un prototipo y prepararon una corta presentación para convencer a los jueces del impacto de su aplicación.

El espíritu de colaboración de los estudiantes y su impulso por intercambiar sus conocimientos y talentos al servicio de la sociedad fue inspirador. Para mí, realmente personifico lo que el papa Francisco dijo durante su charla TED sobre cómo la creatividad está vinculada al redescubrimiento de las necesidades de los demás y cómo el futuro se trata de encuentros y solidaridad.

Después del hackathon y las presentaciones del proyecto, un equipo ganador de cada categoría recibió $2.000 para ser utilizado como capital inicial para sus proyectos. Más tarde, patrocinadores corporativos seleccionarán algunas de las ideas innovadoras para un mayor desarrollo.

Los resultados fueron impresionantes.

Los ganadores de la categoría de migrantes y refugiados desarrollaron su aplicación después de reunirse con refugiados en un centro para inmigrantes en Roma.

Los estudiantes de la Universidad de Georgetown se dieron cuenta de que muchos propietarios tenían conceptos negativos sobre los refugiados, a pesar de que sí podían pagar la renta. Así que crearon Credit/Ability, que les permite a los refugiados recopilar su historial (empleo, ingresos e historial de pagos en el país de acogida) para demostrar su fiabilidad, que crearía un "puntaje de credibilidad" que podría ayudarlos a conseguir una vivienda a largo plazo.

"Puede que no sea llamativo, pero ojalá que sea adoptado por una institución religiosa o una pequeña ONG", dijo la estudiante, Lucy Obus.

El ganador de la categoría de inclusión social fue un equipo de varias universidades que creó Co-Unity, una aplicación web que construye lazos más fuertes con las personas sin hogar en cada comunidad mediante la creación de una bolsa de trabajo local accesible a través de quioscos áreas de riesgo.

Los estudiantes de la Universidad de Calgary ganaron la categoría de diálogo interreligioso con Duo Collegare, una plataforma web destinada a pasar del diálogo a la acción (Duo es un acrónimo de "do unto others" que proviene de la frase "Trata a los demás de la manera que te gustaría que te trataran a ti".) La plataforma facilitó una forma de sincronizar oportunidades para voluntarios.

Neil Gokhlay, cuyo equipo creó una aplicación de atención médica para refugiados que le permite a personas desplazadas tener un historial médico que los doctores en diferentes campos de refugiados pueden acceder y actualizar al hablar con los pacientes, le dijo al MIT que muchos estudiantes quieren "mantener el ritmo" y continuar sus proyectos.

El objetivo de los estudiantes era crear algo que fuera "factible, viable y sostenible", que pudiera mejorar la vida de otras personas, dijo Obus. Sus esfuerzos fueron para marcar una diferencia en el mundo y no solo para ganar un concurso.

"Estamos muy orgullosos de (la aplicación Credit/Ability) y entusiasmados por el potencial que tiene", dijo Obus. "Nuestro equipo se está reagrupando para pensar cómo aprovechar el dinero del premio y el interés de socios externos para hacerla una realidad".

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Para leer sobre los proyectos, vaya a https://vhacks.org.

To read about the projects, go to https://vhacks.org.


Maria-Pia Negro Chin is bilingual associate editor at Maryknoll Magazine.

 
 

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