The forgotten honoree / El homenajeado olvidado Print E-mail
Youth Column
Written by Maria-Pia Negro Chin -- CNS   
Monday, Dec. 04, 2017 -- 10:57 AM

A gentleman decided to throw himself a birthday party. He rented a banquet hall, hired a caterer, sent the invitations and spent the whole morning decorating the venue. He was so exhausted that he decided to take a nap, so he could be refreshed and ready to celebrate with his friends and loved ones. But he overslept.

By the time he woke up, the party was over. The food was gone, the band had left, and the caterers were cleaning up. "If it was my party, why didn't they realize I wasn't there? If they came to celebrate me, how come nobody looked for me?" he asked.

Christmas without Christ as the root of the celebration is like to going to someone's party and forgetting about the honoree. This was a story my mother would sometimes tell when my cousins and I got overly excited about the presents, food, and music leading up to Christmas Eve.

A couple of years ago, I remembered the story about the forgotten honoree. My husband and I were so preoccupied packing to visit family for Christmas that we did not notice that our dog almost had knocked down our Nativity scene. The Christmas "retablo" that grandma had given us as a wedding gift was caught just in time. But the scare reminded us why we were going to celebrate with family: God's gift of his Son to the world.

Christmas is not just about commemorating the historical event that happened over 2,000 years ago in Bethlehem. It is a season of joy and hope because the God of all creation comes to share his life with us. Yet, it is easy to get caught up in the tasks before the festivities. In our rushing, we can forget about what's most important.

This is why the time of preparation of Advent is key. We are invited to prepare our souls, hearts, and lives for the coming of Jesus.

"A better Advent is the truest path to a merry Christmas," wrote Fr. Ed Benioff, the former director of new evangelization for the Archdiocese of Los Angeles.

Advent brings opportunities to reflect and renew our spirit as we meditate and celebrate the miracle of the birth of Jesus.

Father Benioff said that ways to prepare include being more attentive at Mass, going to confession, making peace with someone. To "keep Christ in Christmas" also includes caring for others, helping the less fortunate, and showing more patience and compassion.

Have you seen different Nativity scenes from around the world? Often these scenes are tied to local realities and priorities, yet the Christmas message is the same. God coming as a vulnerable baby, wrapped in swaddling clothes and laid in a manger because there was no place in the inn. Another priest, Jesuit Fr. Richard Malloy, once said, "That child is among us as the homeless and the hungry, the lost and the last, the lonely, and the least."

The seasons of preparation and celebration are chances to let God awaken and enlighten our hearts. In a way, our lives are an endless Advent. The anticipation of Christ's birth is like the anticipation of the second coming of Christ -- and how we need to be ready for it.

May Christmas this year be a time you celebrate in hope because Jesus' birth brings joy and peace, justice, mercy, and love. May you continue following the light of faith that Jesus brings.

El homenajeado olvidado

Un caballero decidió organizarse una fiesta de cumpleaños. Alquiló un salón de banquetes, contrató a una empresa de catering, envió las invitaciones y pasó toda la mañana decorando el lugar. Estaba tan agotado que decidió tomar una siesta, para poder refrescarse y estar listo para celebrar con sus amigos y seres queridos. Pero él se quedó dormido.

Cuando despertó, la fiesta había terminado. La comida se había acabado, la orquesta se había ido y los mozos estaban limpiando. "Si era mi fiesta, ¿por qué no se dieron cuenta de que yo no estaba allí? Si vinieron a celebrarme, ¿cómo es que nadie me buscó? ", preguntó.

Navidad sin Cristo al centro de la celebración es como ir a la fiesta de alguien y olvidarse del homenajeado. Esta era una historia que mi madre a veces contaría cuando mis primos y yo nos entusiasmábamos demasiado con los regalos, la comida y la música antes de la Nochebuena.

Hace un par de años, recordé la historia sobre el homenajeado olvidado. Mi esposo y yo estábamos tan ocupados haciendo las maletas para visitar a la familia en Navidad que no nos dimos cuenta de que nuestro perro casi había derribado nuestra escena de la Natividad.

El retablo navideño que mi abuela nos había dado como regalo de bodas fue interceptado antes de caerse. Pero el susto nos recordó por qué íbamos a celebrar con la familia: el regalo de Dios de su Hijo para el mundo.

La Navidad no se trata solo de conmemorar el evento histórico que ocurrió hace más de 2 000 años en Belén. Es un tiempo de alegría y esperanza porque el Dios de toda la creación viene a compartir su vida con nosotros. Sin embargo, es fácil atarearse con los quehaceres antes de las fiestas. En nuestra prisa, podemos olvidarnos de lo más importante.

Esta es la razón por la cual el tiempo de preparación de Adviento es clave. Estamos invitados a preparar nuestras almas, corazones y vidas para la venida de Jesús.

"Un mejor Adviento es el camino más verdadero para una feliz Navidad", escribió el padre Ed Benioff, el ex director de la nueva evangelización de la Arquidiócesis de Los Ángeles.

El Adviento nos trae oportunidades para reflexionar y renovar nuestro espíritu mientras meditamos y celebramos el milagro del nacimiento de Jesús.

El padre Benioff dijo que las formas de prepararse incluyen estar más atentos en la misa, confesarse y hacer las paces con alguien. "Mantener a Cristo en Navidad" también incluye cuidar a los demás, ayudar a los menos afortunados y mostrar más paciencia y compasión.

¿Has visto diferentes pesebres de todo el mundo? A menudo, estas escenas están ligadas a las realidades y prioridades locales; sin embargo, el mensaje de Navidad es el mismo. Dios viniendo como un bebé vulnerable, envuelto en pañales y acostado en un pesebre porque no había lugar en la posada. Otro sacerdote, el padre jesuita Richard Malloy, dijo una vez: "Ese niño está entre nosotros como los desamparados y los hambrientos, los que están perdidos y son los últimos".

Las temporadas de preparación y celebración son oportunidades para que Dios despierte e ilumine nuestros corazones. En cierto modo, nuestras vidas son un Adviento. La anticipación del nacimiento de Cristo es como la anticipación de la segunda venida de Cristo, y cómo debemos estar preparados para ello.

Que la Navidad este año sea un momento en el que se celebre con esperanza que el nacimiento de Jesús trae alegría y paz, justicia, misericordia y amor. Y que pueda continuar siguiendo la luz de la fe que Jesús trae.


Maria-Pia Negro Chin is bilingual associate editor at Maryknoll Magazine.

 
 

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