The cross and divine mercy/ La cruz y la divina misericordia Print E-mail
Youth Column
Thursday, Mar. 16, 2017 -- 12:00 AM

Have you found yourself wondering if Jesus loves you? Think you don't deserve this love? If you want these doubts dispelled, try praying the Stations of the Cross.

Based on scriptural accounts from the time when Jesus was condemned, leading to his death and when he was laid in the tomb, these 14 stations really help you to remember his sacrificial love for us.

Back in college, the Way of the Cross (another name for the stations) helped me meditate on Jesus' passion and resurrection at a time when my Lenten journey kept hitting a wall. I kept thinking I needed to earn salvation through my own efforts instead of realizing that it was a gift.

Praying the Way of the Cross with Scripture, meditations, and songs put things back into perspective. By reflecting on these stations, Jesus' sacrifice acquires new meaning.

Think of Jesus carrying his heavy cross, Jesus falling while people surrounded him, how he saw his mother, how he comforted those who were sad for him, how he was nailed to the wood, his death on the cross before being laid in the tomb.

This act of love was not easy.

We know that Jesus' crucifixion was not the end of the story. Thinking of the cross is a way to acknowledge the means of our salvation.

Training our will to do God's will and to glorify him can be difficult but it does not compare to the gift we have received on the cross. Praying, fasting, almsgiving -- as well as the Sacrament of Confession and getting rid of sinful habits -- can strengthen us, help us grow in virtue and draw us closer to God during Lent amid our own crosses.

Jesus told St. Faustina Kowalska, the 20th-century Polish nun who received the message of divine mercy, that God's love and mercy are for everyone: "I have opened my heart as a living fountain of mercy. . . . On the cross, the fountain of my mercy was opened wide by the lance for all souls -- no one have I excluded!"

We know what the cross represents, but, sometimes, we can see it so often that we forget its meaning or what it calls us to do.

Before praying the 14 Stations of the Cross last summer, English-speaking pilgrims in Poland during World Youth Day heard from Sister Gaudia, a member of the Congregation of the Sisters of Our Lady of Mercy. She told the young people that every time she thought of God's mercy, an image of the cross would appear in her head.

"Love, the cross, and mercy are about one thing: giving life for others," she said.

The sister then asked the youth to hold their crucifixes or rosary beads and to think the words "for me" when looking at the cross. "(Jesus) became human for me, he left his wisdom, his teaching in the Bible, for me. He performed many miracles then and now for me. He gave his life for me," she said. "He could not have done anything more than that, to give his life for us."

It is hard not to feel loved after that.

We can show we are convinced of this love through our actions, and by giving life to our neighbors. As we approach the season of Easter, we can continue to work on the ways we encounter the love and mercy that Christ has already given to us.

To pray the Stations of the Cross, visit www.usccb.org/prayer-and-worship/prayers-and-devotions/stations-of-the-cross/scriptural-stations-of-the-cross.cfm or www.archwinnipeg.ca/wcm-docs/youth_resources/youth_resource-1238107982.pdf. To pray with a video series of the Stations of the Cross, visit http://bustedhalo.com/video/virtual-stations-of-the-cross.

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¿Se ha encontrado preguntándose si Jesús le ama? ¿Cree que no merece este amor? Si desea que estas dudas se disipen, trate de rezar el Vía Crucis.

Basados en los relatos de las Escrituras desde el momento en que Jesús fue condenado, llevando a su muerte y cuando fue puesto en la tumba, las 14 estaciones del Vía Crucis realmente le ayudan a recordar su amor por nosotros.

Cuando estaba en la universidad, el Camino de la Cruz (otro nombre para el Vía Crucis) me ayudó a meditar sobre la pasión y la resurrección de Jesús en un momento en que mi recorrido de Cuaresma se encontró con una pared. Pensaba que necesitaba ganar la salvación a través de mis propios esfuerzos en lugar de darme cuenta de que era un regalo.

Rezando el Camino de la Cruz con la Escritura, las meditaciones y las canciones ponen las cosas de nuevo en perspectiva. Al reflexionar sobre estas estaciones, el sacrificio de Jesús adquiere un nuevo significado.

Piense en Jesús llevando su pesada cruz, Jesús cayendo mientras la gente lo rodeaba, cómo vio a su madre, cómo consoló a los que estaban tristes por él, cómo fue clavado en el madero, su muerte en la cruz antes de ser puesto en la tumba.

Este acto de amor no fue fácil.

Sabemos que la crucifixión de Jesús no fue el final de la historia. Pensar en la cruz es una forma de reconocer el cómo de nuestra salvación.

El entrenamiento de nuestra voluntad al entrar con humildad en la voluntad de Dios y glorificarlo puede ser difícil, pero no se compara con el regalo que hemos recibido en la cruz. La oración, el ayuno, la limosna, así como el sacramento de la confesión y la eliminación de los hábitos pecaminosos, pueden fortalecernos, ayudarnos a crecer en virtud y acercarnos a Dios durante la Cuaresma en medio de nuestras propias cruces.

Jesús le dijo a santa Faustina Kowalska, la religiosa polaca del siglo 20 que recibió el mensaje de la divina misericordia, que el amor y la misericordia de Dios son para todos: "He abierto mi corazón como fuente viva de misericordia. ... En la cruz, la fuente de mi misericordia fue abierta de ancho por la lanza para todas las almas, ¡nadie he excluido!"

Sabemos lo que representa la cruz, pero, a veces, podemos verla con tanta frecuencia que olvidamos su significado o lo que nos llama a forjar.

Antes de rezar las 14 estaciones de la cruz el verano pasado, los peregrinos de habla inglesa en Polonia durante la Jornada Mundial de la Juventud escucharon a la hermana Gaudia, miembro de la Congregación de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia. Ella dijo a los jóvenes que cada vez que pensaba en la misericordia de Dios, una imagen de la cruz aparecería en su cabeza.

"El amor, la cruz y la misericordia significan una sola cosa: dar vida a los demás", dijo.

La hermana entonces le pidió a los jóvenes que sostuvieran sus crucifijos o rosarios y que pensaran en las palabras "por mí" al mirar la cruz. "(Jesús) se hizo humano por mí, dejó su sabiduría, su enseñanza en la Biblia, para mí. Él realizó muchos milagros entonces y ahora por mí. Él dio su vida por mí", dijo. "No podría haber hecho nada más que eso, dar su vida por nosotros".

Es difícil no sentirse amado después de eso.

Podemos demostrar que estamos convencidos de este amor a través de nuestras acciones, y dando vida a nuestros vecinos. A medida que nos acercamos a la temporada de Pascua, podemos continuar trabajando en las formas en que encontramos el amor y la misericordia que Cristo ya nos ha dado.

Para orar el Vía Crucis, visite www.usccb.org/issues-and-action/human-life-and-dignity/global-issues/middle-east/israel-palestine/upload/via-crucis-via-de-la-fe.pdf o www.franciscanos.org/oracion/viacruz00.htm.


Maria-Pia Negro Chin is bilingual associate editor at Maryknoll Magazine.

 
 

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