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Enfocándonos en la muerte, la vida y la misericordia Print E-mail
Artículos en Español
Monday, May. 06, 2013 -- 10:36 AM


Esta columna es la comunicación del Obispo con los fieles de la Diócesis de Madison. Cualquier circulación más amplia va más allá de la intención del Obispo.

“Lucharon vida y muerte en singular batalla, Save

Y muerto el Príncipe de la Vida, triunfante se levanta.

“Cristo incluso de la muerte se elevó, obteniéndonos una nueva vida.

¡Ten piedad, rey vencedor, Tú que reinas por siempre!”

(Secuencia de Pascua)

Elegí estas dos líneas para enfocarnos en este Tiempo de Pascua, porque reflejan exactamente los temas que nuestro Santo Padre, el Padre Francisco, lanzó durante varios de los primeros días de Pascua. Él ha lanzado la pregunta y tratado el asunto desde las Escrituras, ¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo? (Lc 24:5)

“Lucharon vida y muerte en singular batalla,” y la vida triunfó, de manera que el Santo Padre se pregunta, haciendo eco del mensaje del ángel, “¿por qué buscan entre los muertos al que está vivo?

Un segundo punto en el que se ha centrado el Santo Padre es el de asegurarnos, una vez más, que nadie con un corazón abierto y bueno está fuera de los límites de la misericordia de Jesucristo, ganada mediante Su muerte en la Cruz, y confirmada por Su Resurrección.

Y de esta manera, tenemos dos palabras, o grupos de palabras: “muerte y vida” y “misericordia”, sobre las cuales deberíamos meditar en este tiempo de Pascua.

¿Dónde está la misericordia en el mundo?

“¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo?” Cristo murió para que haya misericordia. Miremos con calma nuestro mundo actual, y busquemos la misericordia.

¿Existe misericordia en esa zona desmilitarizada entre Corea del Norte y Corea del Sur? ¿Existe misericordia en Siria o Afganistán? ¿Existe misericordia para los cristianos en Egipto?

Podemos mirar a nuestro alrededor todo lo que queramos, pero al final necesitamos preguntarnos a nosotros mismos: ¿Existe misericordia en los Estados Unidos? Podemos encontrar la misericordia por doquier. Pero, ¿existe misericordia para los no-nacidos en los Estados Unidos? ¿Existe misericordia para aquellos que quieren defender la verdad sobre el matrimonio? ¿Existe misericordia para aquellos que quieren vivir por el resto de su vida según su libertad de conciencia?

La cultura de muerte en los Estados Unidos

La cultura de muerte en los Estados Unidos se merece tal nombre de diversas formas. Vivimos en una cultura de muerte y nos preguntamos hoy, ¿por qué buscan entre los muertos a los que están vivos?”

De diversas formas, la cultura de la muerte en los Estados Unidos merece su nombre. Vivimos en una cultura de muerte y nos preguntamos hoy, “¿por qué buscan entre los muertos a los que están vivos?”

Cada vez más personas señalan que se sienten cómodas cambiando la definición de matrimonio a una que no sea capaz de dar la vida; que se sienten cómodos con una cultura de la anticoncepción que bloquee la vida; se sienten cómodas con que se pisotee la libertad religiosa (que conduce a la vida eterna), y que se sienten cómodas con una cultura del aborto y la eutanasia. Las personas se sienten cómodas con una cultura de la muerte.

Pero, no podemos buscar a los vivos entre los muertos, que es lo que esas personas cómodas están haciendo. Están tratando de encontrar vida en una cultura de la muerte. No dudo que muchas de ellas tengan buenas intenciones y estén tratando de buscar la vida, pero para aquellas que conocen al Príncipe de la Vida, esto no tiene sentido. Por qué buscar a los vivos entre los muertos—esta es la pregunta del Papa Francisco, y nuestra pregunta.

Cuando observamos a nuestro alrededor la ausencia de misericordia, y vemos a nuestro alrededor la cultura de muerte y vemos a nuestro alrededor a una prensa que continuamente distorsiona lo que está sucediendo en el mundo y cuál es la verdad de las cosas, no podemos dudar qué es lo que está preparándose.

Falsa controversia sobre el Papa Francisco

El regalo de la prensa a la Iglesia por Pascua –el tiempo en el que celebramos que la vida ha vencido a la muerte– ha sido iniciar una controversia completamente innecesaria sobre el lavatorio de pies en el Jueves Santo. ¡Por favor! “El Papa le lava los pies a las mujeres… la gota que colma el vaso de los tradicionalistas”, se lee en los titulares. ¡Por favor, ni siquiera es la primera gota, otra que no sea la prensa que busca desesperadamente algunas gotas para ese vaso!

Cuando el Santo Padre hace una excepción en circunstancias muy especiales, de pronto la prensa quiere generar una sensación mundial y utilizarla para profundizar las divisiones en la Iglesia.

Deberíamos encontrar nuestras propias formas de decirles que estamos realmente cansados de todo esto, dado que debido a la falta de misericordia por todo lugar, lo último que necesitamos es que se nos alimente con distorsiones diarias elaboradas por la prensa, una detrás de la otra.

Satanás está tratando de distraernos y dividirnos

Existe una táctica de división subyacente que las personas están tratando de endosarnos con respecto al Papa Francisco— tratando de dividir al Papa Francisco del Papa Benedicto, tratando de dividirme del Papa Francisco — esta es una mentira diseñada de tal forma que, a medida que tratamos de combatir la cultura de la muerte, ¡nos volvemos inseguros de aquello que estamos combatiendo!

¡No hay división! Puede haber diferencias en las personalidades, ¡pero somos todos servidores del mismo Príncipe de la Vida y de Su Iglesia!

Satanás es un mentiroso y es el Padre de la Mentira, así que no nos distraigamos o confundamos por las mismas mentiras que están dentro de su plan de distraernos de los mensajes de la vida y la misericordia.

Realidad del tiempo de Pascua

¡Este es el Tiempo de Pascua! “¡La muerte y la vida han sostenido un estupendo combate y el Príncipe de la Vida, quien se entregó a Sí mismo a la muerte, conquistó la muerte y permanece inmortal!” ¿Realmente creemos esto? Si realmente lo creemos, no nos dejamos desalentar por la cultura de muerte.

Si realmente creemos que Cristo ha conquistado la muerte, nunca perderemos la esperanza. Somos como un equipo de fútbol que recibe muchos golpes y moretones por todos lados en el campo, recibiendo un sinnúmero de conmociones cerebrales, recibiendo una verdadera golpiza, pero sabiendo que al final ganaremos.

Así somos. ¿Cómo juegas, incluso si te están dando una paliza pero estás seguro que vas a ganar? Juegas con confianza y no desalentado.

Nuestros esfuerzos deben estar llenos de fe y esperanza

Así nos debemos ver. Eso es lo que significa en el 2013 creer en la Resurrección de Jesucristo. A pesar de los golpes y moretones de la cultura de muerte, creemos que al final existe una nueva vida en la que, como lo dicen las escrituras, “todo ojo le verá, hasta los que le traspasaron (Ap.1:7, ss.),” y, “en el nombre de Jesús toda rodilla se doble… y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor (Fil 2:10-11, ss.),” y que Su verdad ha destruido completamente la cultura de muerte. Esa es la victoria y el hogar al que estamos destinados, a ningún otro lugar.

Así, dejemos que nuestros esfuerzos se llenen de la fe en la Resurrección. No queremos conducirnos en esto como ciertos políticos, porque es evidente que están viendo las cifras en las encuestas, y algunos de ellos toman la más mínima oportunidad para cambiar sus posibilidades.

Proclamar que Jesucristo es el príncipe de la vida

No nos aproximamos a esto como políticos. Nos aproximamos como aquellos que han sido bautizados en Cristo, aquellos que han muerto con Él y han de ser resucitados con Él, aquellos cuya victoria está asegurada— nosotros somos esas personas.

Y a medida que avanzamos hacia este mundo en este tiempo de Pascua, y cada día, dejemos que nuestras vidas se vean así. Nosotros no vamos a buscar a los vivos entre los muertos, no vamos a buscar a los vivos en la cultura de muerte, y no vamos a estar esperando mientras las personas buscan la vida en una cultura de muerte.

Vamos a decirlo abiertamente, con una convicción y amor constantes, de que Jesucristo, el Príncipe de la Vida, es el Señor. Gracias por leer esto.

¡Cristo ha Resucitado, de verdad Él ha Resucitado, Alabado sea Jesucristo!

 
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