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Enfrentando el escándalo de la Iglesia Print E-mail
Artículos en Español
Thursday, Feb. 07, 2013 -- 12:00 AM
Esta columna es la comunicación del Obispo con los fieles de la diócesis de Madison. Cualquier circulación más amplia va más allá de la intención del Obispo.

Queridos amigos:

En las lecturas del Evangelio del domingo pasado encontramos un momento de tremendo shock e incluso de escándalo. Con frecuencia, cuando escuchamos las palabras “escándalo” en la Iglesia estos días, nuestras mentes son arrastradas inmediatamente a los horribles travestis en que se han convertido algunos que prometieron servir a la Iglesia pero en vez de eso abusaron de los más inocentes de su grey. Además de ser un asunto de tremenda vergüenza y pena para las víctimas y la familia, la revelación del abuso por parte de ministros de la Iglesia es un recordatorio chocante de la realidad de que a esta Iglesia, fundada por Jesucristo, se le encarga el cuidado de los seres humanos y por ello está sujeta a las caídas de los seres humanos. Recordamos esto y nos arrepentimos por las veces que hemos fallado, especialmente ahora que llega el tiempo penitencial de Cuaresma.

El dolor de las víctimas es entonces experimentado (no de la misma forma) por toda la Iglesia y es compartido –así como debería ser nuestra respuesta compartida– en el amor. Sin embargo, de este dolor surgen dudas que son fáciles de comprender. ¿Cómo puede ser que esta Iglesia esté fundada realmente por Jesucristo e insuflada por el Espíritu Santo si sus miembros son tan pecadores? ¿Cómo es posible?

La conclusión de algunos respecto a este escándalo y respecto a otras caídas escandalosas de los miembros de la Iglesia es que la Iglesia no puede ser lo que Ella dice. Ella no puede ser el cuerpo viviente de Cristo en el mundo, el Pueblo de Dios, la Iglesia fundada por Cristo para ser una, santa, católica y apostólica. Ya sea que la gente se dé cuenta o no, esa es la conclusión a la que muchos –implícita o explícitamente– llegan.

Mirando a Cristo

¿Y ahora cómo respondemos? ¿Cómo eso, con audacia, confianza, la Iglesia sigue proclamando que Ella es todo eso? ¿Cómo podemos contemplar el dolor causado por nuestros hermanos e incluso por aquellos confiados con liderazgo y aún decir que somos el cuerpo viviente de Cristo, el pueblo de Dios, la una, santa, católica y apostólica Iglesia¿? Podemos porque creemos que Jesucristo es quien dijo que Él era y porque hizo las cosas que dijo que haría. El escándalo comenzó (de manera distinta) con Jesús en Su propio tiempo.

“(La gente) estaba asombrada con las palabras que salía de su boca”, escuchamos. “También preguntaron ‘¿No es éste el hijo de José? (Jn 4:22)”. En el Evangelio del domingo pasado vemos que Jesús acababa de hablar con tremenda sabiduría en el templo. Fue al principio de Su ministerio público y la gente estaba asombrada, escandalizada, de que el muchacho al que conocían pudiera estar diciendo lo que decía. Otras traducciones de ese relato van más allá con las exclamaciones del pueblo. “¿No es ese el hijo del carpintero? ¿No es María su madre y no conocemos a su familia? ¿De dónde saca todo esto actuando como Dios? (Mc 6:3 Mt 13:55, Jn 6:42). Hay una traducción de las Escrituras que dice de Jesús: “Él era demasiado para ellos”. ¡Era demasiado para la gente del tiempo de Jesús y para la gente de hoy que una persona limitada, física y visible fuera Dios! ¿Quién va a creer eso?

Jesús habló a la gente en este pasaje del misterio de los planes de Dios y les dio a probar la realidad de la Encarnación en Su persona. Él habla de las muchas viudas a las que Elías pudo haber sido enviado, pero que sólo envió a una. La gente en el templo está diciéndose a ellos mismos “seguramente Jesús no puede decir que Él ha sido enviado por Dios para estar aquí, ahora mismo: conocemos a este muchacho, es ‘demasiado humano’, Dios no puede estar posiblemente operando con este medio tan normal”. Jesús replica que Dios siempre ha escogido formas que no tienen sentido para los intelectos humanos, que Dios ha escogido ser limitado en Sus acciones salvadoras antes, y que ahora Él puede elegir.

¿Y cuál es la reacción de la gente a esta revelación? ¿Cómo reacciones a Jesús que les dice que, sí, Dios puede escoger actuar de una forma concreta, visible, física y limitada, y está haciendo eso e el mismo Jesús? Vemos en el Evangelio: “Cuando la gente en la sinagoga escuchó esto, todos se llenaron de furia. Se levantaron, lo sacaron del pueblo y lo dejaron en la colina en la que su pueblo había sido construido, para lanzarlo con la cabeza abajo. (Pero Jesús pasó por en medio de todos ellos y se fue) (Lc 4:28-30)”

¡La gente estaba tan escandalizada con la idea de Dios limitándose a sí mismo en una forma en la que no lo esperaban, en una forma que parecía tan tangible y física, que no sólo no podían creer, sino que los enfurecía!

Y sin embargo, Jesús siguió Su camino, en Su misión, hacia la Cruz y la resurrección y el encargo a Sus discípulos, Sus apóstoles, de fundar Su Iglesia. Y nosotros profesamos y creemos esto, pese al hecho de que la Iglesia es concreta, y limitada y física y visible, pese al hecho de que se nos ordena y a veces parecemos estar limitados por libros y leyes, y gobernados por seres humanos débiles, pese al hecho de que somos conformados por individuos caídos que con frecuencia fracasan en vivir su llamado. Pese a todo esto, profesamos que Jesús es quien Él dice que es, hizo lo que dijo que hizo y permanece con su Iglesia, en Su Espíritu, tal como dijo que haría.

Fuente continua de shock y escándalo

Es un tremendo misterio y sigue siendo una fuente de shock y escándalo para muchos en el mundo.

Nos entristecemos en nuestras caídas y pedimos perdón y buscamos arrepentimiento: especialmente con este Miércoles de Ceniza que se viene, pero recordamos que esto está en el mismo corazón, la esencia de lo que profesamos es, y por si misma resulta, también tremendamente chocante, y es un llamado a algo mucho más grande y más hermoso que lo que podríamos lograr por nosotros mismos.

Nuestro llamado es a ver, de la mejor mara y de la forma más hermosa que se pueda, algo que trascienda. Somos llamados a ser imagen del Señor Resucitado como Su Cuerpo aquí en la tierra y clamar al mundo que pese a que se puede experimentar esto que parece demasiado concreto, demasiado físico, demasiado visible, demasiado limitado, Dios está aquí y trabaja, y está llamando a todos a conocerLo en Su plenitud, y a vivir con Él en la eternidad.

Gracias por leer esto y por tomarlo en cuenta. Les digo que puede ser una excelente meditación al comenzar la Cuaresma, con las preguntas: ¿Le creo a Jesús cuando dice quien ha sido? ¿Creo en lo que dijo sobre su Iglesia? ¿Puede Dios actuar a través de medios tan limitados?” ¡Muchas bendiciones para todos ustedes! ¡Alabado sea Jesucristo”.

 

 
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